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lunes, 26 de diciembre de 2016

Hace 200 años. 26 de diciembre.

A mi hermano Luis, en su día.
Un día como hoy hace doscientos años era jueves y se celebraba el día de San Esteban. El sol había salido a las 7 y 14' y se pondría a las 4 y 46' de la tarde.
     Los comerciantes gaditanos estaban preocupados por un bando que en un tiempo muy corto les impediría comerciar con algodón extranjero, por eso suplicaban al rey felón para que les concediera una demora.
 En todo caso, el comercio, a pesar de las fechas, no iba mal, como muestran los barcos que estaban prestos a la vela: Hamburgo, Cette, Londres, Marsella, La Coruña y Gijón, Amsterdan, Liorna, Lisboa, Génova, Bristol y Dublín, Santa Cruz de Tenerife, San Sebastián y Bayona, Cork y Waterford.

Por otra parte, en el Teatro Principal había doble función. En la primera representaban el drama de David perseguido o la prudente Abigail, la tonadilla Los gallegos celosos, El fandango y el sainete La familia nueva. En la 2ª función La comedia en dos actos El indolente poltrón, Un padedú, y la ópera en un acto La esclava persiana, donde intervendría el afamado actor Julián Muñoz.
En el Balón, si no hay error, también se representaba La prudente Abigail, tonadilla, boleras y el sainete Don Miseria.

domingo, 18 de diciembre de 2016

13 de diciembre. Hace doscientos años

     Hace doscientos años, el 13 de diciembre se celebraba como en la actualidad el día de Santa Lucía. Los comerciantes que dependían de la navegación para sus empresas mercantiles debían enfrentarse a los corsarios americanos, o al mal tiempo tanto que se extendía por toda Europa.
     Los gaditanos que acudieran al Teatro del Balón podían disfrutar con la comedia El Arca de Noé, una tonadilla a dúo, boleras y el sainete El duende fingido.

sábado, 22 de octubre de 2016

A sangre y fuego. La escritura política de María Manuela López de Ulloa

     Como ya conté en mis Trasteos hipertextuales, en el seminario «Presencia femenina en la prensa española 1800-1936», organizado en Bérgamo por Carmen Serven, Ivana Rota y Borja Rodríguez, tuve la oportunidad de dar a conocer la figura de esta manchega que firmó buena parte de sus colaboraciones en prensa, entre 1811 y 1816, como «Una Española», aunque se sirvió también de otros seudónimos y criptónimos tales como M. L.U. o M. M. L.U., principalmente.
     Por tener el valor de adentrarse en la tribuna periodística fue tachada de literata y marisabidilla, pero esos ataques no hicieron sino reforzarla en su actividad periodística. Como estudió Beatriz Sánchez Hita, lo que más le molestó fue que los liberales no denostaran con el mismo mote a la marquesa de Astorga, traductora de los Derechos de los ciudadanos de Mably.
Bergamo Piazza
     María Manuela era una mujer con un carácter fuerte, muy aferrada a sus convicciones ideológicas y religiosas que constituían una defensa cerrada de los valores del Antiguo Régimen. Lo más curioso es que después de una perseverante actividad periodística, de la que resultaron casi dos tercios del total de su producción (en torno a unos 50 obras de pequeño formato), inopinadamente, María Manuela desapareció de la opinión pública y apenas queda de ella otro rastro que un aviso en el Diario de Madrid de su muerte en 1853, como descubriera Francisco Asensio.
      Estos y otros datos, que aportan nuevas luces y nuevos títulos surgidos de su pluma, podrán leerse en el libro que acaba de publicarme la editorial Biblioteca Nueva y donde se descubre una instrucción inusual en una mujer de su época.



domingo, 9 de octubre de 2016

Gerorgina Henry. Una cantante en un café de 1804

Poco se sabe de Georgina Henry, pero sí que estuvo en Cádiz en 1804 y que actuó en la Casa-Café de las Cadenas de la plaza de las Nieves (actual Mendizábal), como se recoge en este anuncio donde promete interpretar sinfonías y arias.


Georgina debía estar de paso en la ciudad, pues esta actuación no se repitió en días sucesivos.

domingo, 28 de agosto de 2016

Hace 200 años. 16 de agosto.

En esta ocasión me limitaré a traer la portada del Correo mercantil, por ser de los periódicos gaditanos menos conocidos. Además, la noticia sobre el consultado es suficientemente sabrosa.

sábado, 28 de mayo de 2016

La familia Solano y Frasquita Larrea vinculadas por la red irlandesa.

Solano en un grabado de la época. Fuente
     A pesar de todo lo que Solano hizo por Cádiz y de que su labor fue reconocida por la ciudad con la denominación de una calle, aún queda por saber mucho acerca del marqués de La Solana, despreciado por afrancesado, acusado de haber traicionado a la patria y rehabilitado algunos años después gracias a la insistencia de su esposa.
     Frasquita Larrea tuvo oportunidad de tratarlo con cierta familiaridad. Francisca Javiera Aheran, la madre de Frasquita Larrea, había quedado huérfana de padre (Diego Aheran) y madre (Catalina Malone) y vivió hasta su casamiento con Antonio Ruiz de Larrea el 18 de diciembre de 1763, con su tío Guillermo Molone, natural de Waterford, que estaba casado con Elena Woodlock, también irlandesa. Guillermo Molone era sobrino de Pedro Strange, también de Waterford, y trabajaba en la oficina de su tío, del que era su hombre de confianza, pues este no tenía hijos.
Calle Solano en Cádiz. De noche y oscura, pero...


      Si bien Frasquita apreciaba las reformas que Solano había introducido en Chiclana, hermoseando el lugar, no deja de mostrar sus deicrepancias ideológicas: «ha regresado a Cádiz. Llegó a Chiclana el sábado para comer y marchó ayer lunes después de comer. Está alegre y contento. ¡Me ha hablado de filosofía! Para las gentes filósofas una dinastía es tan buena como otra. ¡Qué importa la forma de reemplazarla! Pero aplacemos este asunto».
     Las veleidades con los servidores de Napoleón, su afrancesamiento, real o supuesto, iban a costarle la vida.
    Acusado de afrancesado, es perseguido por el pueblo gaditano. El marqués logra refugiarse en la casa de una amiga irlandesa, la señora María Tucker, viuda de Strange. Strange y cía. aún tenían su domicilio en 1817 en la calle San Alejandro —conocida también como de Conde O'Reilly o República de San Salvador— nº 168*.
     Un hermano de María Tomás Tuker también se dedicaba al comercio y viviría en 1817 en la calle de las cinco Torres nº 136.
     Roberto Whitte e hijos tenían su domicilio en la calle Consulado Viejo —Rafael de la Viesca— nº 45, al lado de donde viviría Juan Nicolás Böhl de Faber, que en 1817 se trasladaría a la calle Ahumada nº 7.

* Cf. Guillermo Smith Somariba, Calles y plazas de Cádiz, p. 340.

martes, 3 de mayo de 2016

Comercio de libros entre Cádiz y Mexico

Con un título sugerente, Navegar con libros: el comercio de libros entre España y Nueva España: una
publicó Cristina Gómez un magnífico libro editado por UNAM/ Trama editorial en 2011.

    Entre los cerca de 428 cargadores a Indias que comerciaban con Veracruz, se encontraban dos libreros Manuel Espinosa de los Monteros y Jacobo Dhervé, pero algunos otros se dedicaron al negocio de libros, teniendo a una mayoría de clientes que se servían de él para trasladar sus libros para uso personal. José de Elorga, por ejemplo, registró cerca de 200 cajones entre 1751 y 1767 y solía viajar él mismo para realizar el encargo o bien utilizaba a los maestres de los navíos para que entregaran los libros a sus destinatarios que figuraban como consignatarios. Cádiz concentró algo más del 85% del comercio de libros y periódicos. Desafortunadamente, apenas existen datos de la difusión de periódicos y folletos de los años de las Cortes de Cádiz, que tuvieron enorme transcendencia en la circulación de las ideas.
     En cualquier caso, se trata de una recomendable lectura.

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