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sábado, 28 de mayo de 2016

La familia Solano y Frasquita Larrea vinculadas por la red irlandesa.

Solano en un grabado de la época. Fuente
     A pesar de todo lo que Solano hizo por Cádiz y de que su labor fue reconocida por la ciudad con la denominación de una calle, aún queda por saber mucho acerca del marqués de La Solana, despreciado por afrancesado, acusado de haber traicionado a la patria y rehabilitado algunos años después gracias a la insistencia de su esposa.
     Frasquita Larrea tuvo oportunidad de tratarlo con cierta familiaridad. Francisca Javiera Aheran, la madre de Frasquita Larrea, había quedado huérfana de padre (Diego Aheran) y madre (Catalina Malone) y vivió hasta su casamiento con Antonio Ruiz de Larrea el 18 de diciembre de 1763, con su tío Guillermo Molone, natural de Waterford, que estaba casado con Elena Woodlock, también irlandesa. Guillermo Molone era sobrino de Pedro Strange, también de Waterford, y trabajaba en la oficina de su tío, del que era su hombre de confianza, pues este no tenía hijos.
Calle Solano en Cádiz. De noche y oscura, pero...


      Si bien Frasquita apreciaba las reformas que Solano había introducido en Chiclana, hermoseando el lugar, no deja de mostrar sus deicrepancias ideológicas: «ha regresado a Cádiz. Llegó a Chiclana el sábado para comer y marchó ayer lunes después de comer. Está alegre y contento. ¡Me ha hablado de filosofía! Para las gentes filósofas una dinastía es tan buena como otra. ¡Qué importa la forma de reemplazarla! Pero aplacemos este asunto».
     Las veleidades con los servidores de Napoleón, su afrancesamiento, real o supuesto, iban a costarle la vida.
    Acusado de afrancesado, es perseguido por el pueblo gaditano. El marqués logra refugiarse en la casa de una amiga irlandesa, la señora María Tucker, viuda de Strange. Strange y cía. aún tenían su domicilio en 1817 en la calle San Alejandro —conocida también como de Conde O'Reilly o República de San Salvador— nº 168*.
     Un hermano de María Tomás Tuker también se dedicaba al comercio y viviría en 1817 en la calle de las cinco Torres nº 136.
     Roberto Whitte e hijos tenían su domicilio en la calle Consulado Viejo —Rafael de la Viesca— nº 45, al lado de donde viviría Juan Nicolás Böhl de Faber, que en 1817 se trasladaría a la calle Ahumada nº 7.

* Cf. Guillermo Smith Somariba, Calles y plazas de Cádiz, p. 340.

martes, 3 de mayo de 2016

Comercio de libros entre Cádiz y Mexico

Con un título sugerente, Navegar con libros: el comercio de libros entre España y Nueva España: una
publicó Cristina Gómez un magnífico libro editado por UNAM/ Trama editorial en 2011.

    Entre los cerca de 428 cargadores a Indias que comerciaban con Veracruz, se encontraban dos libreros Manuel Espinosa de los Monteros y Jacobo Dhervé, pero algunos otros se dedicaron al negocio de libros, teniendo a una mayoría de clientes que se servían de él para trasladar sus libros para uso personal. José de Elorga, por ejemplo, registró cerca de 200 cajones entre 1751 y 1767 y solía viajar él mismo para realizar el encargo o bien utilizaba a los maestres de los navíos para que entregaran los libros a sus destinatarios que figuraban como consignatarios. Cádiz concentró algo más del 85% del comercio de libros y periódicos. Desafortunadamente, apenas existen datos de la difusión de periódicos y folletos de los años de las Cortes de Cádiz, que tuvieron enorme transcendencia en la circulación de las ideas.
     En cualquier caso, se trata de una recomendable lectura.

domingo, 17 de abril de 2016

«Reaccionarias y "Liberalas"». Cádiz, Escuela política.

     En la Taberna La Manzanilla, el 19 de abril se presenta el libro coordinado por Gonzalo Butrón y Alberto Ramos,  Cádiz, Escuela política. Más allá de 1814, editado por Sílex, con patrocinio del Centro de Estudios Andaluces.
     «Reaccionarias y "Liberalas"» es el capítulo con el que contribuyo a esta publicación y que me ha permitido avanzar en el estudio de la implicación de las mujeres andaluzas en la política del siglo XIX.
     Ha sido un placer colaborar con un buen equipo de investigadores, financiado por el Centro de Estudios Andaluces, del que ha  resultado este estupendo libro de 573 páginas que incluye, además, un siempre útil índice onomástico.
     Nos vemos el martes.

domingo, 3 de abril de 2016

De Cádiz a Madrid. Hosteleros italo-gaditanos en fondas y cafés políticos.

     Juan Antonio Gippini era el dueño, hasta 1766, fecha en que fue derribado, del edificio en que estuvo sitauada la Fonda de San Sebastián y su café. Era allí donde se reunían los ilustrados Nicolás y Leandro Fernández de Moratín , José Cadalso, Ignacio López de Ayala, Francisco Cerdá Rico, Vicente de los Ríos, Pietro Napoli Signorelli y Juan Bautista Conti, entre otros. Se dice que Gippini, el dueño de la fonda, tenía avisos como «Prohibido hablar de política» y «Sólo se puede hablar de toros, teatro, versos y cosas de amor», etc.
     No sé si puede ser el mismo Gippini que, según Dionisio Pérez, se había educado en una hostería de la calle del Beaterio en Cádiz, donde se hacían empanadas de ostiones y luego había trabajado en las cocinas de Jerez que atendieron al Conde de Artois durante su estancia en Jerez en 1783. Convertido este en Carlos X, rey de Francia, en 1824, se llevó al cocinero italo-gaditano en calidad de maître d'hôtel confiseur de las cocinas reales, donde adaptó las empanadas gaditanas al material francés, convirtiéndolas en exquisitas empanadas de ostras.
     El escritor, periodista y gastrónomo grazalemeño, Dionisio Pérez, que en Madrid acudía a los cafés de Fornos y Lion, solía estar bastante bien informado.
Guía del Buen comer español, 1929. Fuente. Blog De Castro ero.
     Por su parte, el dueño de «La Fontana de Oro» era un italiano oriundo de Verona llamado Giuseppe Barbazan.
     Habrá que seguir profundizando en estos temas.

martes, 8 de marzo de 2016

María Ángela de Tellería. En torno al 8 de marzo.

          Un colega y mejor amigo me ha pedido un artículo sobre la participación de las mujeres en la guerra para el próximo monográfico «Armas y faldas» de la revista Crítica Hispánica, así que de nuevo el 8 de marzo me va a coger liada con las «mujeres guerreras».
Fuente: http://www.zumalakarregimuseoa.eus/es
          A veces, algunos temas nos persiguen más de lo que quisiéramos pero, por otra parte, en ocasiones como esta, dan ganas de buscarse un traje de guerrillera para salir a defender nuestros derechos. Desde luego, los derechos de todos, pero una vez más, los de las mujeres. Y no hace falta recordar que estamos en plena crisis de refugiados, que se superpone a otras tantas crisis...
          Luchar por los derechos de las mujeres, recordar que si tenemos los mismos deberes, debemos se consideradas igualmente capaces, que debemos ser igualmente remuneradas y tener los mismo derechos a la salud, a la educación, al trabajo, a la vivienda, al descanso o la felicidad, puede resultar cansino, pero sigue siendo, a día de hoy, cada vez más necesario.
          Así que hoy, sin necesidad de disfrazarme de hombre, ni engañar al enemigo, traigo aquí a esta guipuzcoana de Elguera, que a sus 26 años, vestida unas veces de mujer y otras travestida, se atrevió a salvar a jefes y soldados españoles, prisioneros en Durangoy a esconder a otro, que estaba herido, por espacio de un mes.
      Conocida su proeza fue mandada apresar. Una vez en la cárcel, rechazó las ofertas de sus captores, e hizo frente a sus amenazas, hasta que fue liberada por un guerrillero que la condujo a Bilbao.  Vuelta a apresar, es llevada a Vitoria y condenada a muerte.
     Conducida ante el gobernador de S. Sebastián, Thouvenot, Mª. Ángela Tellería «en su lengua vascongada» le replica «que así como él era buen patriota francés, ella era buena patriota española; que ninguna cosa mala había hecho, Señor, y que pudiendo, volvería a ejecutar lo mismo, Señor».
     Finalmente, liberada a cambio de 15 prisioneros franceses y, obligada a salir del territorio francés, será conducida ante Porlier, que certificará sus hazañas para que sea debidamente recompensada.
      De manera que, al final, toda lucha tiene su compensación. Así sea.

 

jueves, 3 de marzo de 2016

Hace doscientos años. La Inquisición en México


Cubierta. Trama editorial.
     Pues sí, la Inquisición daba sus últimas boquedas en México, como nos contaron Cristina Gómez Alvarez y Guillermo Tovar de Teresa, en su libro Censura y revolución: libros prohibidos por la Inquisición de México (1790-1819), Trama Editorial, 2009.
     Pero a pesar de ello, tuvo tiempo de  publicar cuatro edictos entre 1816 y 1819, en los que se condenaron un total de 258 títulos, según indican los autores.
     El primero de los edictos, de 17 de febrero de 1816 muestra ya el giro de la política represiva, pues el nuevo enemigo a batir será el constitucionalismo gaditano, además de comedias, novelas, papeles contra el Sant Oficio, contra el celibato, y el famoso Diccionario crítico-burlesco, que tanto había ofendido a un sector importante de la Iglesia.
     Muy interesante el catálogo que aportan y muy recomendable su lectura.

lunes, 1 de febrero de 2016

Las empresas periodísticas del Barón de la Bruère. Una laureada tesis doctoral

     La máxima calificación —Sobresaliente cum laude— otuvo María Román López el pasado día 29 tras la defensa de su tesis doctoral, dirigida por mi compañero Fernardo Durán y quien suscribe. 
     Publicaciones anteriores relacionadas con el Diario mercantil de Cádiz y con el Correo de las Damas (1804-1808) —en colaboración con Beatriz Sánchez Hita prometían una sólida investigación. Efectivamente, se trata de un extenso recorrido por la misteriosa biografía de José de la Croix, Barón de la Bruère, que enmarca adecuadamente el inicio de sus actividades literarias, al tiempo que ejercía la milicia y, en el periodo que transcurre entre la Ilustración y el Primer Liberalismo, el despliegue de sus aventuras periodísticas , desde el Diario de Valencia —en que tuvo como socio a Pascual Martín—, al Diario mercantil de Cádiz. El tribunal, compuesto por las Dras. Larriba, Urzainqui y Sánchez, destacó su documentado trabajo, las nuevas aportaciones realizadas, la escrupulosa descripción de cada uno de los periódicos y la acertada interpretación de su trayectoria publicística. Todo ello a lo largo de 709 páginas que incluye medio centenar de páginas de anexos documentales y bibliografía.

     En el Diario de Valencia el Barón de la Bruére contó con un equipo de redactores a los que se remuneraba su colaboración, algo que no era usual en la época aunque sí tenía algunos precedentes. Como señala la Doctora Román, El Diario Histórico y Político de Sevilla adopta el mismo formato misceláneo de otros diarios provinciales, pero supo adaptarse a las demandas de su público y los contenidos literarios y amenos ocuparon un lugar destacado en sus páginas, hasta ampliar su presencia en detrimento de los informativos, aunque estos no bajan de la mitad del periódico. El espacio dedicado a la Historia de Sevilla es fundamental, lo mismo que el de las composiciones de la joven escuela poética sevillana.
     La publicación paralela del Correo de Cádiz (1795-1800) y su Postillón permite la especialización de los contenidos dirigidos a dos públicos diferentes, el primero más amplio, con importante presencia de textos dirigidos a las lectoras y el segundo de carácter más limitado, dirigido a un sector especalmente interesado en la información y particularmente en la relativa a los asuntos mercantiles. En el caso concreto del Correo, dos tercios del periódico se dedican a la literatura y al pasatiempo.
     Por lo que respecta al Diario Mercantil de Cádiz, limitado su estudio a los años en que estuvo al frente el Barón (1802-1814), son muchas las novedades que aporta esta tesis, más allá de los cambios a que se vio obligado por las circunstancias bélicas y políticas en que se vio envuelta la nación. Cabe recordar que aunque el Barón nunca gustó de señalarse políticamente, tras el regreso de Fernando VII hubo de sufrir un proceso político que terminó con su destierro y prisión en Ceuta. Si bien es verdad que fue liberado, no pudo rehacerse de estas penalidades y aún sufrió alguna enfermedad que dio con él en el hospital. 
     Desde luego, quedan zonas en penumbra en torno a suvida y a su trayectoria, pero, sin duda, esta tesis de la que no puedo ofrecer más datos hasta que vez la luz pública, aportará informaciones novedosas y una fructífera herramienta para investigacones futuras en el campo del periodismo de finales del XVIII y comienzos del XIX.
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